Emocionalia

Cada vez que te miro entiendo muchas cosas…

Cada vez que te miro entiendo muchas cosas…

Cada vez que te miro entiendo muchas cosas...Mi admirado Albert Einstein dijo, quizá con más necesidad que certeza, que la diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es sólo una ilusión persistente. Digo yo, tal vez nos estemos perdiendo por el camino sin darnos cuenta de lo importante que es el trayecto…

Cada vez que te miro tengo dudas, me siento un tanto desconcertado. Y es que hace unos años te veía sonreír de mil maneras, valorabas las cosas con menos tiempo, quizá necesitabas menos argumentos para dar un paso adelante. Siempre me dices que la vida y los años se traducen en sabiduría y prudencia, pero lo cierto es que te he demostrado, mil veces, que el cargado en experiencias y conocimientos también llega a equivocarse. Cada vez que te miro me pregunto dónde habrá ido aquel muchacho que alimentaba las emociones en detrimento de los deberes, que mermaba los riesgos con un soplido y asumía los errores con una sonrisa entrecortada sin importarle comenzar de nuevo y repetir hasta conseguirlo. Es una verdadera lástima saber que, a lo peor, ya no eres el mismo y aunque te busco por todas partes siempre decides esconderte tras cientos de historias que jamás me creo pero que tengo que aceptar.

Cada vez que te miro a los ojos intuyo que detrás del brillo de tus pupilas aún resiste, sujetando la utopía, el adolescente que fuiste, deseando que vuelva el día en que las barreas no sean más que obstáculos a los que subirse para tomar impulso. ¿Recuerdas?, decías que el Amor merecía la pena por encima de todas las cosas, que la Amistad era la piedra angular del ser humano, y que un café podría cicatrizar heridas que la cirugía jamás sellaría. Desgraciadamente, ahora pareces haber creado tanto cobre a tu alrededor que rectificar te costaría la vida y, aunque darías minutos de vida por cambiarlo, a la vista de los demás  sería una derrota.

Cada vez que te miro entiendo muchas cosas...Cada vez que te miro te imagino entrando en tu primer día de colegio, rodeado de inquietudes, de sueños, de ganas por conquistar y ser conquistado, por una idea, por una persona, por una mirada. Y ahora hablas de cada acontecimiento como el previo a que sucedan otros, sin percatarte de que no hay más futuro que el presente que estás viviendo ahora. Ojalá pudiera enseñarte y corregirte para que supieras disfrutar el “ahora”, entendiendo que cada segundo que se volatiliza son oportunidades efímeras y perdidas, para entender lo genial de estos cuatro días que nos fueron prestados…

Cada vez que te miro, ya te dije varias veces, reconozco la perdida de tersura en tu piel, contemplo sereno la flacidez de tus facciones y reconozco que, tal vez, los años de lozanía los abandonaste algunas estaciones atrás. Pero pierdes el tiempo concediéndole tanta importancia al vehículo sin reconocer que lo importante de los viajes son las sensaciones. La vida será un montón de recuerdos guardaditos en un puñado, y esos, esos, no entienden del paso del tiempo, pues siempre se mantendrán idénticos al instante que les vio nacer. Asume, por favor, desde ya, que jamás serás más joven de lo que lo eres ahora y que nadie, ni si quiera el silencio que adoras, pueden ser eternos.

Cada vez que te miro, siento la necesidad de abrazarte y decirte al oído que te entiendo, que comprendo tu soledad cuando, tan sólo yo, se cómo te sientes, lo mucho que te duele errar y que te tomen por algo que no eres. Me encantaría decirte que siempre estuve contigo, que jamás me despegué de ti ni un solo instante y que, tan sólo inconscientemente, me atreví a dejarte sólo mientras soñabas pues entonces yo tenía poco que hacer sino mirarte.

Cada vez que te miro entiendo muchas cosas...Al final, sin cansarme de mirarte, en silencio, te tengo ternura, te sigo entendiendo en tu locura pues me siento cercano a tus ganas de expresar, de contarles a los demás todo cuanto acontece en tu cabeza. Me encanta compartir lo que vivo contigo y, aunque asumo la distancia que generaremos en otros, entiendo que habrá corazones que hayan vivido la misma historia que yo. Te animo a que sigamos juntos, casi como sombras, compartiendo, negro sobre blanco, las historias que, de la mano de la imaginación y la introspección, brotan casi sin llamarlas.  Después de reflexionar frente a ti, me giro, dejando atrás el espejo y me digo: “No hay conversación más necesaria e ilimitada que la que se tiene con uno mismo. Gracias por volver…Hemos vuelto por la misma escalera que nos vió nacer”.

Espero que os haya gustado y os rogaría que si así fuera, os suscribieseis en el formulario de la web para recibir de primera mano y en un mail mis publicaciones. Gracias por vuestra atención, sois muy importantes para mí.

Obra registrada a nombre de Justino Hernández en SafeCreative.

 

 
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